miércoles, 17 de octubre de 2012

Instrucciones para hacerme enojar


Preámbulo de las instrucciones para hacerme enojar

¿El enojo es algo que nos nace o es fruto de una provocación? Quizá un consejo de filósofos discutan acerca del tema y no lleguen a ninguna conclusión. Pero si de algo estamos seguros es que el enojo además de hacernos poner la carita fea nos pone de mal humos, y si logra apoderarse de nosotros produce dos momentos…El primero es de revolución en nuestro interior y el segundo de revolución externa. Puede ser que al liberar el enojo nos quedemos más tranquilos o puede suceder lo contrario si dicha exteriorización hiere a alguna persona. Pero hay algo claro, al liberarnos del enojo nos sentimos libres.

Instrucciones para hacerme enojar

Si usted tiene intenciones de hacerme enojar repita seguidas e infinitas veces la frase muletilla del siglo XXI…”Bueno, nada”…Si logra ser constante con su frase verá como mi cara va cambiando de color hasta que no pueda más y le pregunte ¿Qué significa, qué quiere decirme con su frase “Bueno, nada”?
Otra actitud que lo hará también acreedor de mi enojo es que usted siempre se cierre en sus verdades. Puede que sean ciertas, pero hombre, debe estar abierto al diálogo. Porque al confrontar opiniones y al argumentar estamos creciendo como personas. Yo acepto, aunque no comparta alguna de sus opiniones, pero usted debe darse el permiso de aceptar las mías. Ahora, si quiere verme enojada continúe encerrado en el círculo de su única verdad. Al fin de cuentas el enojo es mío y lo debe respetar.
Es cierto que hay muchas actitudes que me hacen enojar (soy de naturaleza enojona) pero hay algunos hechos de la humanidad que rebalsan el vaso de mi paciencia. Sin ir más lejos, el hecho de establecer guerras en nombre de la paz. Paradojas si las hay. Si, lo digo y refuerzo mi opinión: me enojan las personas que inician guerras por un pedacito de territorio porque realmente nadie tiene el título de propiedad del planeta, aunque algunos lo crean así.
También me enojan las guerras pequeñas pero guerras al fin (y en definitiva no sé si tan pequeñas) entre  ex amigos, entre ex parejas, que tiran al olvido todos los maravillosos dulces momentos antes vividos y eligen quedarse con el amargo sabor del conflicto.
Aproximadamente, los que dicen saber le adjudican al enojo unos minutos pero estos minutos pueden prolongarse en años…Es allí cuando la mayoría de los enojos pueden culminar en tragedia.

Celeste Violeta

Monólogo de Domingo

 Ya conté las baldosas. Realicé todas las combinaciones posibles entre ellas. Imaginé mil dibujos en las manchas de humedad y hasta narré oralmente con las imágenes que fluían una historia que de tan larga, jajaja, tiemblan Harry Potter y El Señor de los Anillos!!!. Quise cortarle el pelo al gato pero creo que imaginó mi intención porque al acercarme a él salió corriendo y desde ese momentos no lo ví más, permanece escondido sin aparecer. Ya revisé una, dos, tres veces, los mensajes en el celu con la esperanza de que aparezca un mensaje callado, pensando que por alguna razón la tecnología falló y él mismo se olvidó de soñar. Me puse a hacer zapping, parando en los canales con lluvia (no estoy abonada al cable), intentando descifrar quién sabe qué código secreto de algún más allá. Lo mismo hice con la radio, sintonizándola donde quedan vacíos, pretendiendo que alguna señal de otra galaxia aparezca para terminar con el aburrimiento de este domingo. Intenté memorizar algún poema, algún cuento mío, pero queda claro que no soy Neruda ni el Gabo ni Sábato ni Cortázar. Por lo tanto, mis precarios escritos carecen de la mística necesaria para ser recordados, y más por una mente tan pequeña como la mía.. Y sí, los domingos me siento disminuída. La habitación se agranda cada vez más y yo me siento un pececito que primero está en una pecera, luego en un lago, en el mar para terminar completamente sola, perdida y asustada justo en medio del océano.. Pataleando (si es que los peces tuvieran pies), desesperada por salir, pero a la vez con miedo acerca de lo que me pueda encontar si salgo de áquel océano. Y miro el reloj, y parece como que el tiempo en irónica actitud se hubiera detenido. riéndose de mí, de mi cara aburrida, descostillándose de risa. y yo, de este lado del domingo, viéndolo revolcándose en el piso en cada carcajada sin siquiera poder hacer nada porque al fin y al cabo es el tiempo, el que en última instancia decidirá cuánto tiempo yo deba permanecer aquí. En un arrebato de locura, intento recordar a mi primer amor,así al menos derramo unas lágrimas, y con eso unos segundos se irán. Pero es inútil, no se puede evocar al recuerdo por necesidad. Ya que ellos aparecen cuando se les antoja y sin preguntar. Al menos perdí unos minutos en esta inusual conversación criticando a los recuerdos. Entonces, escucho un ruido, pero no me asusto, permanezco inmóvil, aún más inmóvil que antes. Quizá la casualidad se apiadó y envió a un asesino serial que me elogió como víctima para terminar con mi vida y con este tedioso domingo, haciéndome un favor (sin saberlo). No, descarto la posibilidad porque no tengo tanta suerte. Nunca gané a nada y los domingos pierdo ese 5% de escasa suerte. Digo 5% para redondear pero creo que es un porcentaje mucho más pequeño. Y vuelvo a consultar el reloj, el domingo recién inicia. Parece una jugada macabra en donde en vez de parar esta vez retrocedió el tiempo. Y vuelvo a la situación inicial cuando antes de escribir dibujaba en el aire, vá intentaba ensayar un proyecto de escenografía de hadas y duendes pero sin telón porque es domingo y en este día hasta los telones deambulan buscando su razón de ser. Por qué un telón cualquiera perdería sus instantes de reflexión existencial sólo por participar en mi harapienta comedia?. Digo harapienta no porque los duendes y hadas no actúen bien, son excelentes actores. lo digo, francamente por mí, que en días como hoy no estoy inspirada ni siquiera para improvisar una obra de amor, de esas que se estilan en las novelas. No conforme con el rústico guión me decido colocar en folios los olvidados trabajos prácticos que alguna vez tendré que presentar. Pero luego recapacito y me doy cuenta de que es una tarea demasiado depresiva (y más para realizar un domingo) que marcaría el epílogo (o mal llamado epílogo) del libro de mi suicidio. Ordenar mi cuarto sería una buena terapia para un domingo como este y como todos, de crisis, pero no quiero hacerlo. Yo me entiendo en mi desorden y además tengo alma de artista. Y yo relaciono lo artístico con el desorden, ordenarlo sería de alguna manera intentar romper mi esencia. Vuelvo a mirar mi cuarto, pero esta vez intento ver más allá, examinarlo como si fuera un enfermo herido de bala y yo la cirujana que con detalle y precisión debe decidir donde cortar. Todo revuelto, nada está donde debería estar. Está enredado, como mi alma que eambula en un alberinto del que quizá no logre salir jamás y no porque no conozco la salida (ya que es un laberinto una y mil veces transitado por mí, donde reconozco todos sus secretos y pasadizos) sino por pura rebeldía de no querer encontrar la salida. Por la inevitable sensación de no dejarme vencer. Afuera alguien ríe, debe ser alguien que ama con la misma intensidad con que yo odio el día domingo. Se me ocurre escribir el mejor poema de amor pero no sé ni por dónde empezar. Y lo más triste del asunto: estoy tan vacía que no tengo a quién escribirle. Pero lo más angustioso del caso no es que mis palabras de amor carezcan de destinatario. Lo más horrible es que hoy, es domingo. Intentaré negar que existe el tiempo. Así éste, al sentirse ignorado, se olvida de mí y se vá a molestar con su lentitud a otro lado. Nuevamente contaré las baldosas, y quizá con un poco de suerte encuentre al gato y le corte el pelo. Pero éste tiene mucha más suerte que yo, así que no creo llegar a encontrarlo. Y encima es domingo, un nuevo domingo, pero parecido a todos los anteriores como un deja vú. Monótono, sin prisa por terminar, sin apuro. Deteniéndose a propósito en cada instante, sólo por cumplir su capricho de enloquecerme, deteniéndome en su juego. 

Autora CelestE VioletA 

Lo escribí en ... Madrugada de Domingo ---22 de juliO, del año 2007---

Instrucciones para enamorarme


Preámbulo de las instrucciones para enamorarme

Quizá con el tiempo algún filósofo declare la afirmación bizarra “amar más que un arte es una estrategia”. Ya que el mundo tiende siempre al caos y aún esta ley rige para el amor. Así que…Que mejor que una buena estrategia para lograr el equilibrio, un equilibrio que por la fuerza de la gravedad que sufren las actitudes humanas más tarde o más temprano va a tambalear. Está en nosotros que aquel amor muera en el inicio, que desaparezca para formar parte del basurero de sueños o que perdure para siempre a través del tiempo.  


Instrucciones para enamorarme

Si usted quiere obtener un beso mío, no me lo pida. Róbemelo. Evite preguntar ¿puedo besarla? Porque aunque muera de amor jamás le diría que sí. Ríase hombre, pero estoy hecha a la antigua…Y en todos los cuentos que me contó mi abuela son los príncipes los que sin preguntar sorprenden a las princesas con sus besos. 
Si por casualidad usted quiere sorprenderme con un regalo, no se gaste tooodo su sueldo en un súper regalo al estilo una invitación a un lugar de lujo para comer o en una serenata de mariachis famosos. Le recomiendo que me invite a una cena especial, con creatividad y originalidad, que sea fruto de su amor y no de su dinero. Si optara por la serenata, no quiero gente conocida, me deslumbraría más usted y su guitarra, entonando una canción que escribió para mí y no una canción de moda, que no es nada singular y que pocas veces sabemos a quién fue dedicada.
Si usted desea ganarse mi amor sea auténtico, esto incluye que usted puede no pensar igual que yo pero sin embargo decirlo y no mentir fingiendo que está de acuerdo.
Sea simplemente usted, porque yo busco enamorarme de un ser especial y no de un modelo globalizado recortado de la copia de una sociedad vacía. 
Tiempo aproximado de un enamoramiento…Según los parámetros de otros apenas unas horas, días o meses, pero a mi entender no hay nada mejor que enamorarse para toda la vida.


Celeste Violeta

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